Cosas para conocer en Paris – Nuestro primer viaje a la ciudad luz

tarde nublada en paris1 Una primera mirada a Paris, un primer suspiro, que nunca ha terminado hasta hoy

Al inicio de este viaje, Francia no era para nosotros una ilusión, era un check que queríamos abordar en este sueño llamado mundo, que ni siquiera era uno de la magnitud que es ahora, era nuestra Luna de Miel, especial por el significado que tenía de nuestra vida juntos, pero nunca pensamos que se iba a convertir en lo que es ahora, y quizá se fue transformando porque pasamos de ver a la ciudad Luz como un sitio turístico, a verlo como una pintura viva, con una música que en cada tonada nos roba un suspiro y abre esa maleta de recuerdos de una manera brutal, llena de olores, de colores entre fríos y terrosos.

Nuestra primera parada desde Colombia era la capital francesa, y nuestro vuelo llegó a las 9:30pm al Aeropuerto de Orly, donde tuvimos un encuentro casual, con otro colombiano que llegaba por primera vez, y teníamos más idea de maternidad de gallinas que de cómo movernos por esta ciudad. Habíamos anotado el nombre de nuestro hotel, el Royal Wagram (acá les dejamos el link), y sabíamos en qué estación de Metro debíamos bajarnos, pero no sabíamos lo que nos depararía esa primera noche. Llenos de emoción por haber cruzado el charco, por haber llegado al viejo continente, nos despedimos de nuestro compatriota, y llegamos a la estación indicada, pero al llegar, miramos al norte, al sur, al este y al oeste, para comprender que ya no estábamos en casa, y que nuestro sentido de orientación se desdibujaría por un momento. Sabíamos que estábamos cerca, pero no sabíamos hacia dónde caminar, y parecía en ese momento una calle postapocalíptica, vacía, fría, con una bruma leve que calaba los huesos, hasta que apareció una mujer saliendo de la estación a la que nos atrevimos por pedirle ayuda, al vernos así de desamparados por la ciudad más romántica de Europa, ella se convertiría en nuestro ángel guardián esa noche. Muy amablemente, intentando entender nuestra inquietud, decidió llamar al Hotel para decirle que dos tristes colombianos no tenían ni la más mínima idea de cómo llegar a su habitación esa noche, y afortunadamente nos guio de la mejor manera para llegar a nuestro hotel.

primera chela en paris A pesar de la hora, la energía nos impulsó a salir y conocer un poco de Paris aquella primera noche

Wagram nos parecía maravilloso, no por su tamaño o su majestuosidad, sino porque era el inicio, era el primer paso, era cortar la cuerda y comenzar a volar. Su recepción pequeña y su elevador unipersonal nos recibió y llegamos a nuestra habitación que tenía lo que necesitábamos, nos prometimos descansar esa noche, aunque como todo viajero en su primer día, la ansiedad por todo lo que viene encima le quita el sueño. Por ello, ya anotando cada paso que dimos al llegar, decidimos, armados de valor, salir a conocer ese rinconcito de Paris, pensando que no podíamos quedarnos quietos, demasiado voltaje electrizaba nuestra mente, nuestros pies, y nos fuimos a cenar y a tomarnos cualquier cosa que apareciera en el camino. A muy corta distancia del hotel, encontramos un pequeño bar, donde encontramos el preciado líquido para ese primer recuerdo: una cerveza blanca Hoegaarden Wit-Blanche, absolutamente deliciosa en ese momento, acompañada por unos pretzeles. Nos sentamos a escuchar el romántico silencio de la noche, a sentir la ciudad con el abrazo de la brisa y sus luces que resplandecerían hasta hoy en nuestro corazón. Así, sabíamos que estaríamos mejor dispuestos a descansar esa noche.

Dispuestos a recibir los primeros rayos del sol, pensando que sería a las 6am como es acostumbrado en Bogotá, nuestra ciudad de origen, saltamos de la cama ya arreglados y miramos por la ventana esperando ya un día claro y gritándonos que saliéramos a comernos esa ciudad. Sin embargo, una ciudad oscura aún, vacía aún, era nuestra realidad, que no nos quitó la sonrisa, pero hizo que nuestras piernas y nuestro corazón se tuviese que aquietar por un rato más, y comprendimos que en invierno no amanece temprano, y que hasta las 8:30 iba a aparecer un sutil rayo de luz dentro de una espesa y fría niebla, que sería nuestro primer día, poético, sombrío, pero enamorador en cada momento.

Ese primer día, con Google Maps ya actualizado, salimos a aventurar, a descubrir lo poco que sabíamos sobre cómo es Paris, cómo movernos, como medir las distancias entre un lugar a otro, y como buenos primerizos, y con la mente llena de imágenes, decidimos tomar un bus hacia el Arco del Triunfo. En un Tabac compramos nuestros tiquetes y nos dirigimos a esta gran obra de arquitectura, aunque desde las calles más cercanas a la glorieta del Arco existía una horda de turistas igual que nosotros tapando casi cada rincón, lo que hizo que esa primera fotografía fuese un reto, del cual no salimos victoriosos. De allí, al haber tanta información que descubrimos ignorar, decidimos recorrer la ciudad mientras nos inundaban el cerebro de información, por lo que tomamos aquellos buses turísticos del grupo Hop on Hop off, allí realmente iniciamos nuestro descubrimiento de París, que para ese momento estuvo bien, aunque comprendimos al final de este y en los siguientes viajes que informarse bien, antes de llegar a una ciudad, de su historia, su transporte, su gastronomía, su clima, es importante para sacarle el jugo realmente a cada lugar que pisas, y hacer de esa historia algo que sea más enriquecedor que solo llenar tu cámara de fotos de lugares icónicos que no comprendes tan bien.

Ese primer día, París estaba cobijada por una densa niebla, que cubría toda la punta de la Torre Eiffel, en esa temporada todos los árboles eran solo chamizos desnudos, y, sin embargo, la ciudad estaba tan llena como una juguetería el día de apertura y nuestro bus, lleno de neófitos como nosotros, sacaba fotografías de cada suspiro de la ciudad. Decidimos bajar cuando llegamos a la zona de Trocadero, para desde allí tener de cerca la Torre, que tantos suspiros nos robó en el camino, a pesar de verse dibujada a la mitad, a pesar que sus colores fueron parcialmente secuestrados, aun así, la magia de París nos lleno cada fibra, nos hizo saltar de alegría sin pensar en los ojos que quizá nos juzgarían. Desde ese momento París nos hizo sonreír y estremecer.

94188047 10157386298878831 780091001552240640 n

Un cuadro perfecto para ese momento. 

Todo tenía ese aire decembrino, los olores a churros y a vino caliente comenzaba a seducir nuestros sentidos, y así comprendimos que no solo estábamos en París, que no sólo estábamos viviendo nuestra Luna de Miel, sino que nos encontrábamos allí en Navidad, y eso nos puso a volar la cabeza. Desde allí, recargados con una taza de café, intentando soportar el frío, salimos a caminar, porque el bus ya terminaba su horario de servicio, y comenzamos a dejarnos llevar, pasamos por la Explanada de los Inválidos y la tumba de Napoleón, por la Escuela Nacional de Música, y al comenzar a asomarse la noche, los pasos nos fueron llevando a Galerías Lafayette, que es uno de los centros comerciales más lujosos del mundo, aunque nosotros pasaríamos por allí para disfrutar su decoración navideña, con su típico árbol gigante, deleitarnos con toda la gente que allí había que hacía del aire algo denso y quizá asfixiante, pero lo disfrutamos como niños, y de allí a la zona del Louvre, para llegar finalmente a la Plaza de la Concordia y a los Campos Elíseos donde nos perdimos majestuosamente en su comida callejera, en su música al aire libre, en sus olores a castañas tostadas, a sus crepes, a sus tiendas (a donde no pensábamos entrar), y así, esa primer día completo en Paris, con su manto nubado, cobijo la primera de las mil historias que vendrían después.

IMG 6615 Puente Alejandro II y rio Sena

IMG 5727 Arco del triunfo

IMG 5505 Patisseries típicas parisinas


IMG 7291
Galerías Lafayette y su siempre asombrosa decoración navideña: 2016

campos eliseos de noche Disfrutar de Paris, de los Campos Elíseos en Navidad vale la pena siempre

Nuestro segundo día vino con una cálida sorpresa, y esa fue un día claro, soleado, aunque con un viento frío, que no nos impidió dar vía libre a todo lo que queríamos disfrutar. Ten en cuenta que nuestro viaje iba a ser un poco diferente al que muchos han realizado, ya que pretendíamos conocer París a través de sus calles, de sus sabores, de su ambiente, y no particularmente a través de sus Museos o de restaurantes de alto presupuesto, iba más de mochileando por París. Por tanto, ese día nos amarramos bien nuestras botas, nos ajustamos nuestras chaquetas y nos dispusimos a tomar el Metro hacia el punto que habíamos dejado pendiente el día anterior: la Concordia. Al no indagar mucho sobre cómo tomar el metro en París, al dejarnos llevar por nuestros aires ingenuos, llegamos a la estación más cercana Point Cardinet, y allí nuevamente tuvimos que preguntar cómo comprar el tiquete para ir hasta Champs- Elysées-Clémenceau, y tomamos rumbo a nuestra primera parada, dejándonos enamorar por el arte que se respira en esta ciudad, pasando por la Fuente de los Ríos, y anduvimos por todo ese gran sendero vivo y verde de los Campos Elíseos, pasamos por el Monumento a Simón Bolívar, prócer de la patria Colombiana, que se encuentra al costado del Río Sena, donde decidimos tomar un pequeño paseo en barco bajo las aguas del Río Sena, cuando al terminar, comenzamos a deambular enamorados por esa zona de París, caminando por las Tulerías, y desde allí decidimos ir hasta Montmartre en Metro, lo recorrimos embelesados por el paisaje de Montmartre bajo la voz de Charles Aznaour y claro, desde allí decidimos volver nuevamente a la Torre Eiffel que sería nuestro punto de anclaje en cada recorrido, buscando ese momento sentados en un típico café, saboreándolo a cada pequeño sorbo, intentando hacerlo interminable, bajo la mirada de la torre ante nosotros, y de allí caminamos a los pies de la torre, para tumbarnos ante ella y esperar al famoso cambio de horario que le da más vida y más color, además de ese misticismo romanticón de la Torre iluminada.

IMG 5516 Moulin Rouge

IMG 7453 Palacio de la ópera

torre de noche Ante nuestros ojos, maravillados por la magia que nos transmitía ese cambio de horario de la Torre

Totalmente agotados por un día de extensas caminatas, regresamos al hotel, no sin antes prestarle atención al ogro que teníamos en el estómago y muy cerca de Wagram decidimos comernos una pizza y una cerveza, antes de ir a caer en los brazos de Morfeo, enamorados, con los pies palpitantes, de lo que sería ese primer viaje, y de lo que comenzaba a delinearse como el inicio de este gran amor por vivir plenamente este sueño llamado mundo.

torre nublada Y aún así, encapotada, a media luz, ese Paisaje nos conmovía

Nuestro tercer y último día en París estaría dibujado por una escala de grises tenues, donde se ocultaba el sol de nuestra vista, pero no estaba la ciudad encapotada como había estado 2 días atrás, así que ese día decidimos temprano tomar un Tren desde Paris hasta Versalles, uno de los sitios más visitados de toda Francia, que cuenta con no más de 800 hectáreas de jardines, considerado Patrimonio de la Unesco, y que contiene gran parte de la historia monárquica de Francia. Esta inigualable majestuosidad, se encuentra situada a las afueras de parís, en la región Isla de Francia, así que decidimos tomar la línea C del tren RER, que nos dejaría en la estación  Versailles Chateau Rive Gauche, tiene un valor de 4Euros y dura aproximadamente 30 minutos, y desde allí, en la estación central de Versalles, caminamos por unos 10 minutos aproximadamente hasta el Palacio de Versalles, en donde queríamos recorrer los jardines del bello Palacio, sin adentrarnos en su arquitectura interior, cosa que quizá cambiaríamos si tenemos otra oportunidad de visitar esta majestuosa obra de arte, pero en esta ocasión, al llegar a las puertas del dorado palacio y ver esas innumerables filas de visitantes, que supondrían algo más de 60 minutos de fila para ingresar, decidimos tomar la ruta gratuita de los jardines, que es un pase directo al interior. Sin embargo, puedes pagar aproximadamente 20Euros que incluyen la entrada al Palacio, el Petit Trianon, los Jardines, la galería de las carrozas, entre otras actividades.

IMG 7316

Delante de nosotros, o detrás en este caso, una maravilla arquitectónica llamada Versalles

Entrar es algo que ya te roba el aliento, ante las bellas formas que forman los jardines y que deleitan la vista de nosotros, transeúntes temporales en su historia, que apenas cruzamos su fachada exterior nos recibe con los jardines de Naranjos, que es una galería de 155 metros llena de más de 1000 árboles de naranjos, limoneros, granados; y a partir de allí nos perdimos en la belleza de sus estatuas de mármol, plomo, bronce, y donde la imagen perdurable del Estanque de Apolo, en donde el Dios del Sol emerge del agua halado por 4 caballos, en medio de monstruos marinos, que representan al Sol que se levanta, y que es una alegoría a Luis XIV, el Rey Sol de Francia.

decoraciones versalles Fue una sorpresa y una gran aventura transitar por los jardines de Versalles y disfrutar de todo su arte

versalles y apolo El icónico Estanque de Apolo

Además, encontramos el Estanque de Neptuno, Dios de los mares y océanos, es una representación del Dios Neptuno, su esposa Oceana, entretejido entre dragones y cupidos; es un estanque inaugurado por Luis XV, aunque su obra inició desde 1680, y que contiene más de 90 fuentes de agua.

Entre otras sorpresas tenemos el Estanque de Baco, el Dios del Vino, el Estanque del Dragon, el de Ceres, y el Estanque de Latona, basado en la Metamorfosis de Ovidio, poeta romano, una obra de la edad de oro de la literatura latina antigua, es una de las insignias de Versalles, data de 1670, es una obra realizada en mármol y que se fundamenta en la metamorfosis de los campesinos de Licia en anfibios, como castigo al impedir que Diana y Apolo, dioses Romanos, bebieran en uno de los estanques de la ciudad.

estanque de latona El Estanque de latona: una fuente asombrosa

Así pues, nuestra mañana se vio seducida en un poema arquitectónico, lleno de perfección, odas a dioses romanos, un aire fragante, aunque no estábamos en primavera, y quien iba a pensar, que cuando decidimos buscar un café en una tiendecilla dentro de los jardines, íbamos a encontrar una sorpresa de tal talante, que nos hizo sentir en casa por un segundo, ya que desde lo lejos, un ritmo particular atrajo nuestra atención y nos hizo pensar: Qué rayos hace esta música sonando en una obra de arte de esta magnitud?, nada más y nada menos que «Colegiala» de Pastor López, cantautor venezolano famoso dentro de la cultura musical colombo venezolana, nos dejó boquiabiertos, con cierto aire de gratitud y otro de incertidumbre, y como buenos locos que somos, dimos rienda suelta a unos pocos pasos de baile y entre carcajadas y aplausos nos dispusimos a tomar nuestro café, recopilar algo más de fotografía y dejar Versalles enamorados de su belleza emblemática, y con la gran intención de disfrutar plenamente parte de un todo que nos hacía falta por recorrer de Paris.

Totalmente contentos, tomamos nuevamente nuestro tren a París, no sin antes comprar algo de mecato para comer en la estación, y nos fuimos directamente a Louvre. en Louvre también tomamos la decisión, por cuestión de tiempo, de disfrutar su belleza exterior, sin despreciar la belleza que detrás de sus puertas cobija, pero en este nuestra primera excursión Parisina, queríamos conocer algo más de la cubierta de este gran libro llamado Paris, por lo que después de recorrer las Tulerías, nos encaminamos a Notre Dame, la Catedral de la Virgen María, que es una de las catedrales góticas más antiguas del mundo, construida en 1163, y que consta de 2 torres, en cuyo campanario vivió el Jorobado de Notre Dame, cerca de las místicas gárgolas; y que ha sufrido varias reconstrucciones, última en 2019 cuando sufrió un gran incendio que derribó la aguja de la torre principal y quemó sus tejados, sitio histórico de gran renombre, en donde fue coronado Napoleón Bonaparte, Juana de Arco fue beatificada y Enrique VI de Inglaterra fue coronado. Teníamos toda la energía e intención de ascender sus 387 escalones para llegar a la parte alta de las torres y obtener las hermosas vistas de la ciudad custodiadas por sus gárgolas, pero no lo logramos por la hora y la fecha, ya que se encontraba cerrado para ese momento de la noche, el destino nos jugó una mala pasada en este lugar que anhelábamos escalar, y no fue una sino 3 veces en donde nos quedamos antojados y con las ganas de visitar la torre de Notre Dame. Por ello, entramos a disfrutar la maravilla arquitectónica del interior de la Catedral, con sus arcos y sus luces, además de disfrutar un poco la fotografía de este lugar, y de ayudar a otros viajeros a guardar sus recuerdos fotográficos de nuestra mano. Además de lo que puedes encontrar arriba, en el subsuelo también existe otra visita particular en la historia de Paris: La Cripta, que contiene las ruinas arqueológicas a lo largo del tiempo bajo los cimientos de la capital francesa.

disfrutando a las afueras de Louvre Disfrutando la tranquilidad afuera de Louvre

16796969 10154459830853831 1603604489526675950 o Museo de Louvre 

al interior de Notre Dame Al interior de la Catedral de Notre Dame

De allí, una última mirada al Arco del Triunfo, nos permitió vislumbrar esta parte de la ciudad, con su luz típica y los colores rojizos circundantes, que le daba un aire ecléctico, y claro, teníamos que terminar nuestra visita por Paris, nuevamente con la Torre Eiffel, que nos robó suspiros, sonrisas, sobriedad en esa noche, al disfrutar de un pequeño picnic, con unas cervezas, con personas ofreciéndonos hachís o marihuana de lo más normal.

nuestro adios de paris Tumbados en el suelo, vislumbrando París por última vez…… o no?

Y fue así, con un romanticismo creciente esa noche, que dijimos adiós a esta ciudad, amada por unos y odiada por otros, con su aire frío cobijó nuestras ilusiones y nos convirtió en poetas silenciosos por un rato más. No tardamos mucho en volver a esta ciudad de ensueño, donde nunca hemos saciado las ganas de seguir recorriendo sus mágicas calles.

Quizás te interese:

0 comentarios

Trackbacks/Pingbacks

  1. Ruta de 27 días por Europa | Galeno Travel - […] Nuestro primer viaje a Paris: La ciudad Luz […]

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

SOBRE NOSOTROS

El nuevo texto que desean, sobre una descripción o algo.